Hay platos que no necesitan reinventarse, solo pasarse al lado verde. Y esta boloñesa es justo eso: una salsa de las de toda la vida, intensa, reconfortante y llena de sabor, pero hecha completamente vegetal.
La combinación de soja texturizada fina y portobello consigue una textura sorprendentemente carnosa, mientras el tomate, el vino blanco y un buen sofrito construyen una salsa profunda y sabrosa. Para terminar, unas pipas de calabaza y pistachos aportan el toque crujiente que tanto me gusta. Una boloñesa vegetal no tiene por qué ser una versión triste de la original. Puede ser contundente, jugosa, aromática y absolutamente deliciosa.
INGREDIENTES (Para 2 personas)
250 g de pasta al gusto
50 g e soja texturizada fina
150 g de champiñones portobelloo
1 tomate de pera rallado
1 cda generosa de tomate concentrado
1/2 cebolla
1 diente de ajo sin germen
50 ml de vino blanco seco
3 cdas de nata vegetal
AOVE
1 cdita de orégano seco
1 cdita de albahaca seca
Pimienta negra
Sal
1 cdita de pimentón mezcla de la vera
1 cda de pipas de calabaza
1 cda de pistachos machacados
Una pizca de copos de chile, al gusto
PREPARACIÓN
Limpia los portobello y pícalos en trocitos, buscando una textura similar a una carne picada gruesa. Calienta una sartén con un buen chorro de AOVE y dóralos a fuego medio-alto hasta que pierdan el agua y comiencen a tomar color. Hidrata la soja 10 minutos, escúrrela bien, añádela a la sartén, saltea durante unos minutos para que se dore ligeramente y absorba todo el sabor del portobello. Incorpora la cebolla muy fina picada y cocina hasta que quede tierna. Añade el ajo picado y cocina durante un minuto. Agrega el tomate de pera rallado y deja que reduzca hasta que pierda buena parte de su agua. Añade el tomate concentrado y una pizca de pimentón. Remueve y cocina 2-3 minutos. Incorpora el vino blanco y sube el fuego. Deja reducir hasta que prácticamente se haya evaporado el alcohol. Añade el orégano, la albahaca, la pimienta negra recién molida y sal. Cocina a fuego bajo 30 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que espesa demasiado, añade un poco de caldo o agua. Cuando la salsa esté bien reducida, incorpora las cucharadas de nata vegetal. Mezcla y cocina un par de minutos más. Prueba y rectifica de sal y pimienta.
Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta que este al dente. Reserva un poco del agua de la cocción. Mezcla la pasta con la boloñesa y, si fuera necesario, añade un chorrito del agua para conseguir una salsa más ligera y jugosa. Sirve la pasta con una buena cantidad de boloñesa en el centro. Termina con pipas de calabaza, pistachos picados, chile en copos y un poco de orégano o albahaca. Añade un hilo de AOVE en crudo. ¡Buen provecho!
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