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domingo, 13 de septiembre de 2026

PESTO BIANCO DE ALCACHOFAS

    Hay recetas que buscas y otras que, sencillamente, te encuentran a tiY este pesto bianco nació precisamente así. Hace unos días estaba cenando con mi amiga Irene. Mirando la carta nos encontramos con una pizza artesana que llevaba entre sus ingredientes pesto blancoPues ninguna de las dos lo habíamos probado. Y, naturalmente, se nos antojó. Aquello fue suficiente para que se me quedara la idea rondando por la cabeza.

     ¿Qué es exactamente un pesto bianco y cómo podría llevarlo a la cocina de La Green Sabrosa? Así comenzó el experimento.
     La versión tradicional puede elaborarse con quesos como ricotta y parmesano, pero en esta cocina tocaba hacer lo que más nos gusta: llevarlo al terreno vegetal. Además, quise incorporar alcachofas, que aportan un sabor delicado y ligeramente terroso que combina de maravilla con las nueces, la albahaca, el limón y el AOVE. El resultado es una crema untuosa, aromática y tremendamente versátil. Y aviso: está espectacular.

INGREDIENTES (Para un tarro mediano)
150 g de corazones de alcachofa, bien escurridos
100 g de tofu sedoso
30 g de nueces
1 cucharada generosa de levadura nutricional
½ diente de ajo
3 cucharadas de AOVE
6–8 hojas de albahaca fresca
1 cucharada de zumo de limón
Pimienta negra recién molida
Sal al gusto
1–2 cucharadas de agua, solo si necesitamos ajustar la textura

PREPARACIÓN
    Escurrimos muy bien los corazones de alcachofa. Es importante retirar el exceso de líquido para conseguir un pesto cremoso y con cuerpo. Ponemos en el vaso de la batidora las alcachofas, las nueces y el ajo y trituramos ligeramente. Añadimos el tofu sedoso, la levadura nutricional, la albahaca, el zumo de limón y el AOVE. Trituramos de nuevo hasta conseguir una crema espesa y untuosa. No buscamos una salsa líquida: queremos que conserve esa consistencia que permita utilizarla tanto para pasta como para untar. Probamos y ajustamos de sal, pimienta y limón. Si estuviera demasiado espeso, añadimos una cucharada de agua y volvemos a triturar. Mejor hacerlo poco a poco. Lo pasamos a un tarro limpio, cerramos y guardamos en el frigorífico. ¡Buen provecho!