Hoy recuperamos los sabores de la cocina de caserío con un guiso sencillo, de los que se preparan a fuego lento y sin prisas. Inspirándonos en las Alubias blancas al caserío de la Marquesa de Parabere, hemos preparado nuestra propia versión con alubias arrocinas alavesas, berza, calabaza y pimientos de Gernika asados. El resultado es un plato de cuchara lleno de sabor, con las alubias tiernas, las verduras en su punto y un caldo meloso que se consigue únicamente con el chup-chup y un poquito de paciencia.
INGREDIENTES (2-3 raciones)
200 g de alubias arrocinas alavesas secas
150 g de berza
180 g de calabaza
1 pimiento rojo de Gernika
1 pimiento verde de Gernika
1 puerro mediano
½ cebolla blanca grande
1 diente de ajo
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Perejil fresco
Sal y pimienta negra
Agua para la cocción
ELABORACIÓN
La noche anterior ponemos las arrocinas en remojo durante 10-12 horas. Al día siguiente, las escurrimos y las colocamos en una cazuela cubiertas de agua fría. Llevamos a ebullición y rompemos el hervor tres veces añadiendo un poquito de agua fría, siguiendo la técnica de la Marquesa. Dejamos cocer a fuego suave hasta que comiencen a estar tiernas, aproximadamente 60-90 minutos, dependiendo de la alubia. Asamos los pimientos rojo y verde de Gernika hasta que estén tiernos. Retiramos la piel cuando sea necesario y los cortamos en juliana. En una sartén calentamos el AOVE y pochamos lentamente la cebolla y el puerro bien picados. Incorporamos el ajo y los pimientos asados. Cocinamos unos minutos más para que se integren todos los sabores. Cuando las alubias estén casi tiernas, añadimos la berza cortada en tiras y el sofrito. Dejamos cocinar suavemente unos 20-25 minutos. Incorporamos la calabaza cortada en dados y continuamos la cocción unos 15-20 minutos. Ajustamos de sal y pimienta y damos unos movimientos suaves de vaivén a la cazuela, sujetándola por las asas. Así ayudamos a ligar el caldo con el almidón de las alubias y la cremosidad natural de la calabaza, sin necesidad de añadir espesantes. Apagamos el fuego, incorporamos perejil fresco picado y dejamos reposar el guiso tapado durante 15-20 minutos antes de servir. Un plato de otoño, de cuchara y de cocina tradicional, donde los ingredientes humildes se convierten en los auténticos protagonistas. ¡Buen provecho! On egin! 🌿
La noche anterior ponemos las arrocinas en remojo durante 10-12 horas. Al día siguiente, las escurrimos y las colocamos en una cazuela cubiertas de agua fría. Llevamos a ebullición y rompemos el hervor tres veces añadiendo un poquito de agua fría, siguiendo la técnica de la Marquesa. Dejamos cocer a fuego suave hasta que comiencen a estar tiernas, aproximadamente 60-90 minutos, dependiendo de la alubia. Asamos los pimientos rojo y verde de Gernika hasta que estén tiernos. Retiramos la piel cuando sea necesario y los cortamos en juliana. En una sartén calentamos el AOVE y pochamos lentamente la cebolla y el puerro bien picados. Incorporamos el ajo y los pimientos asados. Cocinamos unos minutos más para que se integren todos los sabores. Cuando las alubias estén casi tiernas, añadimos la berza cortada en tiras y el sofrito. Dejamos cocinar suavemente unos 20-25 minutos. Incorporamos la calabaza cortada en dados y continuamos la cocción unos 15-20 minutos. Ajustamos de sal y pimienta y damos unos movimientos suaves de vaivén a la cazuela, sujetándola por las asas. Así ayudamos a ligar el caldo con el almidón de las alubias y la cremosidad natural de la calabaza, sin necesidad de añadir espesantes. Apagamos el fuego, incorporamos perejil fresco picado y dejamos reposar el guiso tapado durante 15-20 minutos antes de servir. Un plato de otoño, de cuchara y de cocina tradicional, donde los ingredientes humildes se convierten en los auténticos protagonistas. ¡Buen provecho! On egin! 🌿

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