Estas albóndigas de guisante texturizado son la prueba de que la cocina vegetal ha llegado a otro nivel. Olvida las opciones secas o sin sabor, aquí tenemos una explosión de jugosidad, especias y proteínas de alta calidad. Doradas por fuera, tiernas por dentro bañadas en una salsa que pide pan a gritos. Parecen las de tu abuela, huelen como las de tu abuela...¡pero son 100% vegetales! Hoy transformaremos el humilde guisante en unas albóndigas de cine. Una receta inteligente, ética y, sobre todo, deliciosa. ¿Con qué salsa la acompañarías tú?
INGREDIENTES
150 g de guisante texturizado
200 ml de caldo vegetal
2 dientes de ajo picados finamente
1/2 cebolla blanca picada finamente
1/2 pimiento rojo, 1/2 verde, 1/2 amarillo picados finamente
1 hamburguesa vegana de Soria Natural sabor a carne
1 trozo de jengibre de 5 cm
1 rebanada de pan de molde sin bordes
1/2 vasito de bebida de soja
2 cdas de harina de garbanzo
4 cdas de agua
Perejil fresco picado
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen extra
Para la salsa Española:
1 cebolla picada
1 zanahoria picada
1 diente de ajo picado
500 ml de caldo vegetal
1 hoja de laurel
1 cda de harina de trigo
1/2 vasito de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra
1 cdita de miso blanco
PREPARACIÓN
Coloca el guisante texturizado en un bol y cúbrelo con el caldo de verduras caliente. Déjala reposar durante 10-15 minutos hasta que se hidrate y absorba el líquido. Escurre el exceso del líquido. Escurre exceso de líquido y exprímelo bien para que suelte toda el agua. En una sartén, calienta un poco de aceite de oliva y sofríe la cebolla, el ajo, el jengibre rallado, los pimientos y la carne de hamburguesa desmigada, hasta que estén dorados. Añade el guisante texturizado hidratado y mezcla bien. Vierte la mezcla en un bol grande con el pan humedecido en la bebida de soja, el perejil, la sal y la pimienta. En un recipiente aparte, mezcla la harina de garbanzo con el agua hasta obtener una consistencia similar a un huevo batido y agrégalo a la mezcla de las albóndigas. Amasa bien hasta que todos los ingredientes estén bien integrados y deja reposar esa mezcla unas 6h. Forma bolitas del tamaño de una pelota de golf. En una sartén con un poco de aceite caliente, fríe las albóndigas hasta que estén doradas por todos los lados. Reserva sobre papel absorbente. Pon una cazuela con un chorro de aceite, añade la cebolla, la zanahoria y el ajo picados. Sofríe a fuego medio hasta que estén dorados. Añade la harina de trigo y remueve bien para que se dore ligeramente. Vierte el vino blanco, deja unos 4 minutos a fuego fuerte para que pierda el alcohol y añade el caldo de verduras y la hoja de laurel. Cocina a fuego medio durante 25-20 minutos hasta que la salsa espese y los sabores se concentren. Retira la hoja de laurel y la cazuela del fuego. Tritura la salsa hasta obtener una textura suave. Vuelve a colocar la cazuela al fuego, ajusta de sal y de pimienta y coloca las albóndigas en la salsa. Cocina a fuego bajo durante 10 minutos más, añade la cucharadita de miso y apaga el fuego. ¡Buen provecho!