Hay sabores que nacen de la quietud. Mi Tofufeta casero no es solo una alternativa vegetal; es un tributo a la paciencia y a la alquimia de los ingredientes sencillos. La base es un tofu de soja firme, pero el alma la pone una emulsión delicada de aceite de oliva 0.4 y una punta de miso blanco. Es este último, con su fermentación sutil, el que otorga ese matiz umami que tanto nos recuerda al queso tradicional. Tras un reposo de 24 horas abrazado por hierbas provenzales, el tofu se transforma: pierde su neutralidad para convertirse en un bocado cremoso, salino y profundamente aromático.
INGREDIENTES
1 bloque de 250 g de Tofu de soja
3 cdas de Hierbas Provenzales
Aceite de Oliva Urzante 0.4
PREPARACIÓN
Saca el tofu del envase, colócalo entre platos con papel absorbente y algo de peso, para que pierda el agua sobrante. Córtalo en dados. Introdúcelo en un tarro hermético previamente desinfectado con aceite de oliva, la 1/2 cdita de miso blanco, y las 3 cdas de hierbas provenzales. Mezcla y deja macerarse 24h en la nevera.
📍La elegancia de este Tofufeta reside en su versatilidad. Sírvelo sobre un carpaccio de remolacha o simplemente con un pan de masa madre tostado. El aceite del macerado, ahora impregnado de provenzales y miso, es un tesoro líquido: no lo descartes, úsalo para terminar tus platos con un hilo de sabor inigualable.
🍷Un mismo alma para dos destinos. He elegido este Rioja Alavesa Baigorri Blanco Fermentado en Barrica como acompañante perfecto para mis dos versiones de tofu, porque su complejidad le permite dialogar con mundos opuestos. La cremosidad del miso blanco y el toque herbáceo de las provenzales encuentran en este vino un espejo. Al estar fermentado en barrica y trabajado sobre sus lías, el vino tiene una untuosidad sedosa que envuelve la textura del tofu de soja, creando una armonía de matices lácticos y florales.