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domingo, 17 de mayo de 2026

ANGULAS DE LA TIERRA A LA BILBAINA: UN CLÁSICO DE LA GASTRONOMÍA VASCA

    El recetario tradicional vasco cuenta con elaboraciones icónicas donde la pureza del ingrediente y el control de la temperatura en el sofrito lo son todo. En esta nueva entrada, adaptamos el legendario plato de angulas (o gulas) con ajo y guindilla, transformándolo en una propuesta 100% vegetal.

INGREDIENTES
2 setas cardo grandes y frescas
4 dientes de ajo
1 o 2 guindillas secas picantes
Aceite de oliva virgen extra
Una pizca de sal

PREPARACIÓN
    Limpia las setas cardo con un paño húmedo para retirar posibles restos de sustrato (evita sumergirlas en agua para que no pierdan firmeza). Separa el sombrero del tallo. Lamina los tallos y los sombreros de forma longitudinal muy fina y, posteriormente, realiza un corte en juliana emulando el grosor y la longitud de las gulas tradicionales. Reservamos. Pela los ajos y córtalos en láminas uniformes. Corta la guindilla seca en aros (retira las semillas). En una cazuela de barro, vierte un fondo generoso de aceite de oliva. Añade los ajos y la guindilla. Calienta a fuego medio para que el aceite absorba los aromas del ajo y de la guindilla, sin llegar a quemarlos. Añade las setas y una pizca de sal. Saltea enérgicamente 3 o 4 minutos. Sirve de inmediato espolvoreando una pizca de perejil (opcional).
¡Buen provecho!


domingo, 26 de abril de 2026

CARPACCIO DE "CORVINA" VEGETAL. EL ARTE DE ASAR EL MELÓN

     Cuando la fruta se transforma en un bocado marino sorprendente. Hoy, el melón blanco abandona su papel secundario como fruta de postre para convertirse en el protagonista absoluto de un entrante minimalista y sofisticado. Gracias a una técnica de asado controlado, logramos una textura elástica y translúcida que evoca la delicadeza de una corvina salvaje, creando un puente entre la huerta y el mar. Un plato elegante, vegano y con ese equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado y lo ácido. 

INGREDIENTES
1/2 melón piel de sapo 
3 cdas de aceite de oliva
1 pizca de sal
1 loncha de salmón vegano 
1 cda de alcaparras
2 cucharadas de alga nori en copos
4 nueces
2 limas
1 limón
Perejil fresco

PREPARACIÓN
    Pelamos el melón y retiramos las semillas. Cortamos el melón en lingotes o rectángulos de unos 2 cm. Precalentamos la freidora de aire 3 minutos a 200ºC. Colocamos los lomos de melón en la bandeja, pincelamos con aceite, añadimos una pizca de sal y asamos 10 minutos a 180º. (Si tu freidora no tiene resistencia arriba, dale la vuelta a mitad del tiempo). El melón debe estar tierno al tacto y los bordes deben empezar a verse translúcidos, pero no debe dorarse ni caramelizarse en exceso. Buscamos una textura nácar, no un asado dulce. Una vez fuera del horno, dejamos que los lingotes pierdan temperatura a temperatura ambiente durante 5 minutos. Después, introducimos en un tupper con el jugo de dos limas y el limón. Añadimos los copos de alga nori, lo llevamos a la nevera y dejamos macerar 3h. Este shock térmico detiene la cocción y compacta la fibra del melón, dándole esa mordida elástica similar a la de un pescado crudo. 
    Emplatamos: Con ayuda de un cuchillo de hoja fina muy afilado, cortamos los lingotes asados y fríos en láminas casi transparentes (estilo carpaccio). Dispón en un plato ondulando las láminas para darle volumen. Intercala con el salmón vegano entre los pliegues del melón. Reparte las alcaparras y las nueces. Ralla una lima por encima, añade un chorro de aceite de oliva virgen extra y decora con unas hojitas de perejil. 
¡Buen provecho!

📍Si quieres que el melón luzca exactamente como un lomo de pescado blanco, después de asarlo y antes de cortarlo, pincela los lomos con una gota de aceite suave. Esto le da un brillo satinado que, al cortarlo en láminas finas, crea ese efecto translúcido tan elegante. 

📍Para conseguir que el cuchillo rompa el melón sin destrozarlo, humedécelo ligeramente con aceite entre corte y corte, así deslizará como la seda. 

  
    📍No te cortes con las alcaparras o incluso añade un poco de agua de la conserva al aceite del aliño. Ese toque ácido-salado es el que "engaña" al paladar y lo lleva al terreno de los entrantes.