Cuando la fruta se transforma en un bocado marino sorprendente. Hoy, el melón blanco abandona su papel secundario como fruta de postre para convertirse en el protagonista absoluto de un entrante minimalista y sofisticado. Gracias a una técnica de asado controlado, logramos una textura elástica y translúcida que evoca la delicadeza de una corvina salvaje, creando un puente entre la huerta y el mar. Un plato elegante, vegano y con ese equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado y lo ácido.
INGREDIENTES
1/2 melón piel de sapo
3 cdas de aceite de oliva
1 pizca de sal
1 loncha de salmón vegano
1 cda de alcaparras
2 cucharadas de alga nori en copos
4 nueces
2 limas
1 limón
Perejil fresco
PREPARACIÓN
Pelamos el melón y retiramos las semillas. Cortamos el melón en lingotes o rectángulos de unos 2 cm. Precalentamos la freidora de aire 3 minutos a 200ºC. Colocamos los lomos de melón en la bandeja, pincelamos con aceite, añadimos una pizca de sal y asamos 10 minutos a 180º. (Si tu freidora no tiene resistencia arriba, dale la vuelta a mitad del tiempo). El melón debe estar tierno al tacto y los bordes deben empezar a verse translúcidos, pero no debe dorarse ni caramelizarse en exceso. Buscamos una textura nácar, no un asado dulce. Una vez fuera del horno, dejamos que los lingotes pierdan temperatura a temperatura ambiente durante 5 minutos. Después, introducimos en un tupper con el jugo de dos limas y el limón. Añadimos los copos de alga nori, lo llevamos a la nevera y dejamos macerar 3h. Este shock térmico detiene la cocción y compacta la fibra del melón, dándole esa mordida elástica similar a la de un pescado crudo.
Emplatamos: Con ayuda de un cuchillo de hoja fina muy afilado, cortamos los lingotes asados y fríos en láminas casi transparentes (estilo carpaccio). Dispón en un plato ondulando las láminas para darle volumen. Intercala con el salmón vegano entre los pliegues del melón. Reparte las alcaparras y las nueces. Ralla una lima por encima, añade un chorro de aceite de oliva virgen extra y decora con unas hojitas de perejil.
¡Buen provecho!
📍Si quieres que el melón luzca exactamente como un lomo de pescado blanco, después de asarlo y antes de cortarlo, pincela los lomos con una gota de aceite suave. Esto le da un brillo satinado que, al cortarlo en láminas finas, crea ese efecto translúcido tan elegante.
📍Para conseguir que el cuchillo rompa el melón sin destrozarlo, humedécelo ligeramente con aceite entre corte y corte, así deslizará como la seda.
📍No te cortes con las alcaparras o incluso añade un poco de agua de la conserva al aceite del aliño. Ese toque ácido-salado es el que "engaña" al paladar y lo lleva al terreno de los entrantes.
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