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sábado, 2 de mayo de 2026

TOFU DE LEGUMBRES: MI SECRETO PARA COMER VARIADO, ROTAR LA SOJA Y NO ABURRIRME JAMÁS

    Si eres como yo, seguro que te ha pasado: llega un momento en que la soja parece estar en todas partes (texturizada, bebida, tofu, tempeh...). Aunque me encanta, sentía que mi alimentación se estaba volviendo monótona y, sobre todo, me costaba muchísimo introducir legumbres en mi día a día. 

    El tofu de garbanzos es, para mí, el rey de las proteínas vegetales caseras. Es increíble cómo algo tan sencillo como un puñado de legumbres puede transformarse en un bloque tan cremoso y versátil. En esta versión, he querido darle un color dorado espectacular y un plus de bienestar usando cúrcuma y pimienta negra. 

INGREDIENTES
200 g de garbanzos
750 ml de caldo vegetal
1 cdita de cúrcuma en polvo
1 cdita de pimienta negra recién molida
Aceite de Oliva Urzante 0.4

PREPARACIÓN
    Deja en remojo 24h los garbanzos. Escúrrelos y añádelos a un robot de cocina junto con el caldo vegetal, la cúrcuma y la pimienta negra. Tritura. Debe quedar como la bebida vegetal, si te ha quedado espesa añade más caldo. Vierte la mezcla en una olla a fuego medio. Aquí empieza el baile: remueve con las varillas sin parar. No te asustes si al principio parece que se forman grumos, sigue batiendo y verás cómo se vuelve una crema lisa y brillante. Una vez espese, baja el fuego al mínimo. Mantén la cocción unos 6-8 minutos. Esto es fundamental para que el almidón se cocine y el sabor sea suave y delicioso. Pasa la masa a un táper bien nivelado untado con aceite. Deja que pierda el calor y luego mételo en la nevera al menos 4 horas. Yo suelo dejarlo toda la noche para que al cortarlo sea súper estable. 


    Desmolda tu bloque y córtalo en filetes o cubos. 


    Si el tofu de garbanzos os gustó, preparaos porque este de lenteja roja (o coral) juega en otra liga. Es el que más preparo en casa cuando busco algo con sabor más potente y una textura que sorprenda. Al no tener piel, la lenteja roja nos regala un tofu súper finito y elástico que absorbe todo lo que le eches. Para esta versión he buscado lo que yo llamo "el combo del sabor": tomate, ajo y levadura. El resultado es un bloque color teja precioso y un sabor tan intenso que podrías comerlo solo, aunque pasado por la plancha es como mejor está. ¡Vamos al lío!

INGREDIENTES
200 g de lenteja roja
750 ml de caldo vegetal
1/2 cdita de ajo en polvo
2 cdas de levadura nutricional
1 cda de tomate concentrado
Aceite de oliva 0.4

PREPARACIÓN
    Pon en agua las lentejas y déjalas 6 horas a remojo. Escurre bien las lentejas y ponlas en la batidora con el caldo vegetal. Tritura hasta que no quede ni un solo grumo. Queremos una crema muy fina tipo bebida vegetal igual que el tofu de garbanzos. 
Vierte la mezcla en una olla y ponla al fuego. Aquí viene el ejercicio: no dejes de remover con las varillas. Verás que de repente espesa y se vuelve brillante. Cuando haya espesado, baja el fuego al mínimo y sigue cocinando unos 6 minutos. Pasa la crema a un táper untado con aceite para que sea más fácil luego desmoldarlo. Alísalo bien y, cuando temple, directo a la nevera un mínimo de 4h. 

    
    📍Como este tofu tiene un sabor tan potente, me encanta servirlo en un plato plano, cortado en triángulos o rombos para que luzca más moderno. Acompañado con unas rodajas de aguacate o un poco de rúcula fresca. El contraste del verde con el color teja del tofu queda de revista. ¡Buen provecho!