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sábado, 2 de mayo de 2026

TOFUFETA AL MISO BLANCO: UN VIAJE SENSORIAL AL MEDITERRÁNEO

     Hay sabores que nacen de la quietud. Mi Tofufeta casero no es solo una alternativa vegetal; es un tributo a la paciencia y a la alquimia de los ingredientes sencillos. La base es un tofu de soja firme, pero el alma la pone una emulsión delicada de aceite de oliva 0.4 y una punta de miso blanco. Es este último, con su fermentación sutil, el que otorga ese matiz umami que tanto nos recuerda al queso tradicional. Tras un reposo de 24 horas abrazado por hierbas provenzales, el tofu se transforma: pierde su neutralidad para convertirse en un bocado cremoso, salino y profundamente aromático. 

INGREDIENTES
1 bloque de 250 g de Tofu de soja
3 cdas de Hierbas Provenzales
Aceite de Oliva Urzante 0.4

PREPARACIÓN
    Saca el tofu del envase, colócalo entre platos con papel absorbente y algo de peso, para que pierda el agua sobrante. Córtalo en dados. Introdúcelo en un tarro hermético previamente desinfectado con aceite de oliva, la 1/2 cdita de miso blanco, y las 3 cdas de hierbas provenzales. Mezcla y deja macerarse 24h en la nevera. 

    📍La elegancia de este Tofufeta reside en su versatilidad. Sírvelo sobre un carpaccio de remolacha o simplemente con un pan de masa madre tostado. El aceite del macerado, ahora impregnado de provenzales y miso, es un tesoro líquido: no lo descartes, úsalo para terminar tus platos con un hilo de sabor inigualable.

    🍷Un mismo alma para dos destinos. He elegido este Rioja Alavesa Baigorri Blanco Fermentado en Barrica como acompañante perfecto para mis dos versiones de tofu, porque su complejidad le permite dialogar con mundos opuestos. La cremosidad del miso blanco y el toque herbáceo de las provenzales encuentran en este vino un espejo. Al estar fermentado en barrica y trabajado sobre sus lías, el vino tiene una untuosidad sedosa que envuelve la textura del tofu de soja, creando una armonía de matices lácticos y florales. 

TOFU DE GARBANZO ESPECIADO: LA FUERZA DE LA TIERRA EN UN BOCADO

    En La Green Sabrosa nos gusta desafiar lo establecido. El tofu de garbanzo es, por si mismo, una oda a la textura: sedoso, nutritivo y con una personalidad propia que dista mucho de la soja. En esta versión, he querido dotarlo de una energía vibrante. Macerado durante 24 horas en aceite y una cuidada selección de especias para tacos, el tofu absorbe cada matiz del comino, del pimentón y del chile. El resultado es un dado dorado que guarda en su inferior toda la cremosidad de la legumbre y en su exterior la audacia de la cocina fusión. Un plato con carácter, pensado para quienes entienden que lo saludable también puede ser emocionante. 

INGREDIENTES
Tofu de garbanzos casero
Aceite de Oliva Urzante 0.4
2 cdas de sazonador para taco

PREPARACIÓN
    Cortamos el tofu en dados o rombos. En un tarro hermético previamente desinfectado, añadimos aceite y las cdas de preparado para taco. Agitamos el tarro e introducimos el tofu en dados. Mezclamos y dejamos macerar 24h en la nevera. 

    📍Para elevar esta receta a un nivel gourmet, te sugiero un contraste de temperaturas. Pasa los dados por una plancha muy caliente apenas unos segundos; el calor despertará los aceites esenciales de las especias. Sírvelos con una base de yogur cítrico o unos brotes tiernos para equilibrar la intensidad del adobo. 

    🍷Para un plato con tanto caráter y una textura tan sedosa como nuestro Tofu de Garbanzo, no podiamos elegir un blanco convencional. Necesitábamos un vino con "músculo" y elegancia. Este vino Baigorri Blanco Fermentado en Barrica es una joya de la Rioja Alavesa (Samaniego). Se elabora principalmente con uva Viura (prodecente de viñedos viejos) y un toque de Malvasía
¿Por qué elegirlo? Normalmente, el picante y las especias intensas "matan" a los vinos blancos ligeros. Los matices ahumados del roble conectan de forma magistral con el pimentón y el comino de tu macerado, creando una armonía que eleva el plato a una categoría gourmet. Para disfrutar de toda la complejidad de este vino, no lo sirvas excesivamente frío (lo ideal son unos 10-12ºC). Al estar fermentado en barrica, necesita un poco de temperatura para que afloren todos sus aromas tostados. Usa una copa amplia para que el vino "respire" mientras tú disfrutas de cada dado de tofu. 

FRESCURA Y MATICES: ENSALADA DE TOFUFETA E HINOJO SILVESTRE

     Hay días en los que el cuerpo pide ligereza, pero el paladar exige complejidad. Esta ensalada es mi respuesta a esos momentos. Un juego de texturas donde la cremosidad del tofufeta casero se encuentra con el crujir del hinojo y la potencia de la aceituna kalamata. Un plato que demuestra que una ensalada puede ser una experiencia gourmet si cuidamos cada detalle. 

INGREDIENTES
Mix de lechugas frescas y variadas
1/2 tomate de ensalada
Tofufeta casero 
2 cucharadas de edamames
Aceitunas Kalamata
1 cebolleta 
1 bulbo pequeño de hinojo (guarda las ramitas verdes para el decorado final)
3 cdas de Aceite de Lino 
2 cdas de Vinagre de Manzana
Especias para ensalada

PREPARACIÓN
    Sobre una base de mix de lechugas, disponemos el tomate laminado con delicadeza. Añadimos la cebolla y el hinojo en juliana, aportando altura y volumen. Repartimos los edamames y las aceitunas kalamata. El color oscuro de la aceituna sobre el verde del edamame crea un contraste precioso. Coronamos con dados de tofufeta casero, aportando esa textura untuosa que ligará todos los ingredientes. Emulsiones el aceite de lino con el vinagre de manzana y las especias. Aliñamos justo antes de servir y decoramos con el verde del hinojo para dar ese aire silvestre y sofisticado. ¡Buen provecho!

    📍Si quieres que el hinojo y la cebolla tengan una textura extracrujiente, déjalos en agua con hielo unos 10 minutos antes de montar el plato. Escúrrelos bien y verás como ganan una turgencia que transforma la ensalada. 

    🍷Para esta ensalada con toques anisados (hinojo) y ácidos (vinagre de manzana), te recomiendo un Rosado de estilo Provenzal (Variedad Garnacha) la bodega ideal es Chivite, y el vino es Chivite Las Fincas Rosado. Son vinos muy claros, casi color piel de cebolla, elegantes y con notas de frutas blancas que respetan la sutileza del hinojo. No sirvas este rosado en una copa pequeña de postre. Usa una copa de vino blanco generosa para que pueda respirar. Al maridarlo con el hinojo silvestre, notarás cómo el vino resalta los toques dulces del bulbo. Es, simplemente, una danza de elegancia. 

PIMIENTOS DE COLORES ASADOS CON MORCILLA VEGANA Y ESENCIA COREANA

    A veces, la cocina es un lienzo donde los colores dictan el sabor. En el post de hoy, nos alejamos de lo convencional para abrazar un plato que es pura energía visual: pimientos de colores rellenos, una propuesta donde la tradición de nuestra tierra se da la mano con la intensidad de Oriente. 
    Lo que hace especial a esta receta no es solo su estética vibrante, sino el diálogo entre sus ingredientes. He querido unir la carne de pimiento choricero, tan nuestra, con la audacia del gochujang (esa pasta de chile fermentado coreana que es puro fuego elegante). Juntos, crean un fondo de sabor profundo que abraza la suavidad de la morcilla vegana y el dulzor explosivo del maíz. No es solo una comida; es un homenaje a la curiosidad gastronómica. Es demostrarte que, incluso en un sábado cualquiera, puedes viajar por el mundo sin levantarte de tu mesa. 

INGREDIENTES
3 pimientos de colores (1 rojo, 1 amarillo y 1 verde)
1 Morcilla vegana 280g
1 cebolla dulce
2 dientes de ajo
1 vasito de quino precocida
1 cda de carne de pimiento choricero
1/2 cdita de Gochujang 
1 vasito de vino blanco
300g de maíz dulce
Una pizca de pimienta negra
Aceite de oliva virgen extra
2 cdas de queso vegano tipo mozzarella rallado
Un puñado de lechugas Mix 
Aceite de oliva infusionado con Romero
Semillas de comino negro
Semillas de sésamo tostado

PREPARACIÓN
    Sofreímos la cebolla y el ajo picados finamente con un hilo de aceite. Cuando estén transparentes, añadimos el pimiento choricero y el gochujang, dejando que los aromas se despierten. Incorporamos la morcilla vegana desmenuzada, mezclamos, añadimos el vino blanco y dejamos que se reduzca. Añadimos la pimienta negra recién molida y mezclamos. Introducimos un minuto el vasito de quinoa en el microondas y lo agregamos a la sartén junto a la morcilla y el maíz dulce escurrido. Mezclamos para que la farsa quede jugosa pero con cuerpo. Cortamos los pimientos por la mitad, retiramos las pepitas y la carne blanca, pincelamos con aceite y horneamos en la freidora de aire ligeramente precalentada 12 minutos a 200ºC. Sacamos, dejamos atemperar y rellenamos los pimientos con la farsa. Añadimos un poco de queso por encima de cada pimiento y horneamos 5 minutos a 200ºC. Servimos encima de una bandeja rectángular con lechugas mix picadas en juliana. Añadimos un hilo delicado con aceite aromatizado con romero por encima de las lechugas y unas gotitas por encima de cada pimiento para que le aporte brillo. Espolvorea unas semillas de comino negro y sésamo tostado por encima de los pimientos. ¡Buen provecho!

    📍Para que la presentación sea impecable, buscamos que el pimiento esté tierno, pero mantenga su estructura y ese brillo natural que le da el aceite de oliva aromatizado.

    🍷Para estos pimientos, mi elección es Sapienta, un Verdejo de El Lagar de Moha. ¿Porque Rueda y no tinto? Aunque la morcilla es intensa, el toque cítrico del maíz y el picante del gochujang necesitan frescura. Un tinto con mucha madera puede competir con el picante y hacerlo amargo. Este Rueda, "limpia" el paladar y realza los matices dulces del pimiento asado sin saturar. 

MILANESAS DE AZUKI Y CREMA DE TAHINI

     Muchas me preguntáis si merece la pena cocinar así solo para mí. La respuesta es un rotundo SI. A menudo reservamos la vajilla bonita para los demás, olvidando que nosotras somos nuestras mejores invitadas. Cocinar para una misma es enviarte un mensaje potente: "Yo Importo". Este plato de milanesas de azuki sobre cama de yogur y tahini es mi ritual para desconectar del ruido y reconectar conmigo a través del sabor. 

INGREDIENTES
400g de alubias azukis cocidas
5 cdas de harina de garbanzo 
80 ml de salsa de soja
1 cda de especias provenzales
1 cda de pimentón de la vera ahumado
1/2 cda de ajo en polvo
Pimienta negra
Sal
Aceite de oliva Urzante 0.4
Para el rebozado: 
1 vaso de bebida de soja
1 cdita de cúrcuma
Sal Kala Namak
Panko
Harina de garbanzo
Para la base de terciopelo:
2 yogur natural de soja
1 cda generosa de Tahini
Zumo de 1/2 limón

PREPARACIÓN
    En un bol, procesamos ligeramente las azukis. Añadimos el aceite, la soja y el provenzal. Integramos las especias (pimentón, ajo, pimienta) hasta que el aroma sea envolvente. Incorporamos la harina de garbanzos poco a poco. Trabajamos la masa con las manos hasta que sea manejable y compacta. (Añade más harina si lo necesitas). Forma los filetes de milanesas. Prepara el sustituto del huevo con la bebida de soja, la cúrcuma, la sal kala namak y bate hasta que se integre. Prepara 3 platos, uno con harina de garbanzo, otro de panko y otro con la mezcla del no huevo. Pasa la milanesa por la harina de garbanzo, por el no-huevo y por el panko. Precalienta la freidora de aire 3 minutos a 200ºC. Introduce las milanesas y hornea 20 minutos a 200ºC previamente pulverizadas con aceite. Mientras, emulsionamos el yogur con el tahini y el limón hasta obtener una crema suave y cítrica. 
Emplatamos: La elegancia reside en el contraste. Traza un círculo generoso con la base de yogur en el fondo del plato. Coloca la milanesa en el centro, dejando que resalte su tono tostado. Termina con una lluvia de pimentón sobre el yogur y unas gotas de aceite infusionado con romero para darle brillo. 

    📍Para este plato, he elegido un Godello de Bodegas Gallegas (D. O. Ribeira Sacra). Es un vino que comparte la misma filosofía que nuestra cocina: respeto por la tierra y atención al detalle. Al ser un blanco con cuerpo y certificación vegana, su textura sedosa equilibra la potencia del pimentón y la densidad de la harina de garbanzo. Es fresco, con notas afrutadas y un toque mineral que "limpia" el paladar tras cada bocado. Un vino con alma para un plato con historia. Sírvelo entre 8ºC y 10ºC. No lo enfríes demasiado, queremos que su elegancia floral se exprese libremente.
¡Buen provecho!

TOFU DE LEGUMBRES: MI SECRETO PARA COMER VARIADO, ROTAR LA SOJA Y NO ABURRIRME JAMÁS

    Si eres como yo, seguro que te ha pasado: llega un momento en que la soja parece estar en todas partes (texturizada, bebida, tofu, tempeh...). Aunque me encanta, sentía que mi alimentación se estaba volviendo monótona y, sobre todo, me costaba muchísimo introducir legumbres en mi día a día. 

    El tofu de garbanzos es, para mí, el rey de las proteínas vegetales caseras. Es increíble cómo algo tan sencillo como un puñado de legumbres puede transformarse en un bloque tan cremoso y versátil. En esta versión, he querido darle un color dorado espectacular y un plus de bienestar usando cúrcuma y pimienta negra. 

INGREDIENTES
200 g de garbanzos
750 ml de caldo vegetal
1 cdita de cúrcuma en polvo
1 cdita de pimienta negra recién molida
Aceite de Oliva Urzante 0.4

PREPARACIÓN
    Deja en remojo 24h los garbanzos. Escúrrelos y añádelos a un robot de cocina junto con el caldo vegetal, la cúrcuma y la pimienta negra. Tritura. Debe quedar como la bebida vegetal, si te ha quedado espesa añade más caldo. Vierte la mezcla en una olla a fuego medio. Aquí empieza el baile: remueve con las varillas sin parar. No te asustes si al principio parece que se forman grumos, sigue batiendo y verás cómo se vuelve una crema lisa y brillante. Una vez espese, baja el fuego al mínimo. Mantén la cocción unos 6-8 minutos. Esto es fundamental para que el almidón se cocine y el sabor sea suave y delicioso. Pasa la masa a un táper bien nivelado untado con aceite. Deja que pierda el calor y luego mételo en la nevera al menos 4 horas. Yo suelo dejarlo toda la noche para que al cortarlo sea súper estable. 


    Desmolda tu bloque y córtalo en filetes o cubos. 


    Si el tofu de garbanzos os gustó, preparaos porque este de lenteja roja (o coral) juega en otra liga. Es el que más preparo en casa cuando busco algo con sabor más potente y una textura que sorprenda. Al no tener piel, la lenteja roja nos regala un tofu súper finito y elástico que absorbe todo lo que le eches. Para esta versión he buscado lo que yo llamo "el combo del sabor": tomate, ajo y levadura. El resultado es un bloque color teja precioso y un sabor tan intenso que podrías comerlo solo, aunque pasado por la plancha es como mejor está. ¡Vamos al lío!

INGREDIENTES
200 g de lenteja roja
750 ml de caldo vegetal
1/2 cdita de ajo en polvo
2 cdas de levadura nutricional
1 cda de tomate concentrado
Aceite de oliva 0.4

PREPARACIÓN
    Pon en agua las lentejas y déjalas 6 horas a remojo. Escurre bien las lentejas y ponlas en la batidora con el caldo vegetal. Tritura hasta que no quede ni un solo grumo. Queremos una crema muy fina tipo bebida vegetal igual que el tofu de garbanzos. 
Vierte la mezcla en una olla y ponla al fuego. Aquí viene el ejercicio: no dejes de remover con las varillas. Verás que de repente espesa y se vuelve brillante. Cuando haya espesado, baja el fuego al mínimo y sigue cocinando unos 6 minutos. Pasa la crema a un táper untado con aceite para que sea más fácil luego desmoldarlo. Alísalo bien y, cuando temple, directo a la nevera un mínimo de 4h. 

    
    📍Como este tofu tiene un sabor tan potente, me encanta servirlo en un plato plano, cortado en triángulos o rombos para que luzca más moderno. Acompañado con unas rodajas de aguacate o un poco de rúcula fresca. El contraste del verde con el color teja del tofu queda de revista. ¡Buen provecho!

viernes, 1 de mayo de 2026

LA METAMORFOSIS DE LA SANDÍA: EL SECRETO DEL UMAMI VEGETAL

    Bienvenidos a la base de todo. Hoy en La "Green" sabrosa no cocinamos, transformamos. El primer paso de nuestra trilogía comienza en el horno: un asado lento a 180ºC que compacta la fibra de la sandía, eliminando su naturaleza acuosa para darle una textura elástica y sorprendente. Tras el fuego, llega la calma: una maceración de 24 horas. ¿El resultado? Un ingrediente con alma marina y color granate profundo listo para protagonizar vuestros mejores platos.

INGREDIENTES
1/2 sandía firme
1 vaso de salsa de soja
1 trozo de 5cm de jengibre
2 cdas de alga nori en copos
1 vaso de jugo de remolacha
1 cda de aove
1 vaso de agua o caldo vegetal

PREPARACIÓN
    Corta en lingotes gruesos la sandía como si fuera un lomo de atún. Retira la corteza y las semillas. Pincela con aove por ambos lados. Precalienta la freidora de aire 3 minutos a 200ºC. Introduce los lomos de sandia y hornea 20 minutos a 180ºC (queremos que pierda el agua y se concentre).


    Una vez que la sandía sale del horno y está tibia, se sumerge completamente en la mezcla de salsa de soja, alga nori, jugo de remolacha y jengibre rallado. Debe reposar en la nevera en un recipiente hermético 24h. Dale la vuelta al bloque a las 12h para que el color sea uniforme. A mí me gusta tras este macerado, pasar por agua los lomos para suavizar el sabor.

TATAKI DE ATÚN DE SANDÍA
    Para el Tataki, buscamos un contraste de temperaturas y texturas. Presentamos los lingotes de sandía con una costra de sésamo tostado, logrando ese exterior crujiente y un corazón tierno y jugoso. 

INGREDIENTES
2 lomos de falso "atún"
Sésamo tostado
Aceite de lino
Mix de brotes de ensalada
1 lima

PREPARACIÓN
    Corta los lomos de sandía en lingotes y rebózalos con semillas de sésamo. En una sartén muy caliente con una gota de aceite, sella los lingotes 10 segundos por cada lado. Solo queremos tostar el sésamo, no cocinar la fruta. Corta los lingotes en rebanadas de 1cm (como el tataki de atún). El centro debe estar rojo vibrante y el borde tostado. Lo acompañamos con una ensalada mix de brotes que aporta volumen y frescor y terminamos con un aderezo noble de aceite de lino, ralladura y zumo de lima para elevar los matices cítricos. 


POKE BOWL: ARMONÍA DE ARROZ JAZMÍN Y DUO MARINO 
    Cerramos nuestra trilogía con el plato que lo tiene todo. Sobre una base de arroz jazmín extra aromático, disponemos nuestro "atún de sandia" acompañado de joyas verdes: edamames pelados para el aporte proteico y la cremosidad del aguacate. El crujiente del rábano y la zanahoria completan este bowl diseñado para nutrir y sorprender. Un almuerzo vibrante que demuestra que la cocina es color, salud y técnica en cada rincón. 

INGREDIENTES
1 vaso de Arroz basmati
2 vasos de caldo vegetal
1 Vaso de edamames 
1/2 aguacate maduro
2 rábanos
1 zanahoria
Aove
1 Lima
Falsa "corvina" de melón blanco
Falso "atún" de sandía
Sésamo negro
Sésamo tostado
Perejil fresco picado
Just Spices Aguacate Topping

PREPARACIÓN
    Lava el arroz, añádelo a una cazuela y cúbrelo con el caldo vegetal. Cuando rompa el hervor, baja el fuego, tápalo y deja que se cocine 10-12 minutos. Retira del fuego, deja enfriar y con ayuda de un tenedor separa los granos. Cocina los edamames 15-20 minutos hasta que estén tiernos. Pica en juliana la zanahoria. Haz láminas el rábano y el aguacate. Decora el plato a tu gusto con el arroz, el aguacate, la falsa "corvina" de melón, el falso "atún" de sandia, la zanahoria, el rábano y los edamames. Espolvorea las semillas de sésamo tostado encima del "falso" atún, las semillas de sésamo negro por la "falsa" corvina, el topping de aguacate por este y el perejil picado por el arroz, buscando armonía de colores. 

    📍El contraste del arroz templado con la fruta fría es el verdadero secreto de este bowl.


    🍷Para elevar esta experiencia sensorial, he elegido un Menado Nosso, un Verdejo natural y con certificación vegana que nace en Rueda (Valladolid). Me encanta Menade porque, al igual que nosotros en La "Green" Sabrosa, ellos creen en el respeto absoluto a la naturaleza. En su bodega han sustituido los químicos por "hoteles de insectos" y árboles frutales para que el ecosistema se cuide solo. Es un vino con alma, hecho por gente que ama la tierra.
    Con este brindis por la biodiversidad y el sabor, cerramos nuestra trilogía dedicada a la metamorfosis de la sandía. Ha sido un viaje fantástico descubrir cómo el fuego, el tiempo y la técnica pueden convertir un ingrediente cotidiano en un despliegue de alta gastronomía vegetal. 
    Espero que estas recetas no solo llenen vuestras mesas de color, sino que os inspiren a mirar cada ingrediente con ojos nuevos. Gracias por formar parte de esta comunidad donde lo saludable siempre es motivo de celebración.
¡Buen provecho!

domingo, 26 de abril de 2026

BÁSICOS QUE ELEVAN TU MESA: TOFU A LA BRASA CON ESPÁRRAGOS DE TEMPORADA

    Hoy nos alejamos de los mitos para abrazar la técnica: un tofu que rompe esquemas. Imagínate un bocado que comienza con un crujido delicado, dando paso a un interior suave que ha absorbido cada matiz de las especias. No es solo una proteína; es el lienzo perfecto para tus platos más creativos. Este tofu es el resultado de buscar la perfección en lo cotidiano. Es esa receta que te salva una cena rápida, pero que tiene la elegancia suficiente para protagonizar un "brunch" especial. Crujiente, aromático y profundamente sabroso. 

INGREDIENTES
1 bloque de tofu firme 
4 dientes de ajo
2 limones
1 cda de jarabe de arce o agave
1 cda de chile en polvo
Sal
Pimienta negra
1/2 taza de agua caliente
6 cdas de salsa de soja baja en sal
2 cdas de aceite de sésamo
3 espárragos blancos frescos
3 espárragos verdes frescos
1 pizca de azúcar blanca
1 vasito de bebida vegetal

PREPARACIÓN
    Escurre bien el agua del tofu. Puedes envolverlo en un paño limpio y ponerle algo de peso encima durante 15 minutos para que suelte todo el líquido. Córtalo en tiras gruesas. En un bol o bolsa de congelación mezcla la salsa de soja, el agua, el jarabe de arce, el chile en polvo, el zumo de los limones, los ajos machacados, la pimienta negra y mezcla. Añade los filetes de tofu y deja macerar toda la noche. 
    Añade agua a una cazuela, con una pizca de sal, otra de azúcar blanco y la bebida vegetal. Mientras limpia los espárragos blancos, córtales un trozo del tallo y con ayuda de un pelapatatas retírales una capa fina más o menos a 2 dedos de la yema que es la parte más tierna. Una vez rompa a hervir el agua, añade los espárragos blancos y cocina 20 minutos a fuego medio. Retiramos y escurrimos. Lava los verdes y córtales el tallo, dales un hervor en el agua anterior de 5 minutos, escurre y saltea ambos (los blancos y los verdes) en una sartén con un poco de aceite hasta dorar. Reservamos. 
    Saca del marinado los lomos de tofu. Calienta una plancha con 1 pincelada de aceite. Añade los lomos y dóralos por ambos lados 5 minutos para que forme la costra dorada y tostada.  ¡Buen provecho!

📍 Una vez que esté bien crujiente, añade un chorrito de salsa de soja (si quieres un toque dulce, una pizca de azúcar o sirope) Saltéalo un minuto más para que se caramelice.

PIMIENTOS RELLENOS DE CREMA DE SETAS: EL SECRETO DE LA TEXTURA PERFECTA

     Hoy os traigo una receta que es puro confort: Pimientos del Piquillo rellenos de setas. Pero no son unos pimientos cualquiera. He querido elevar este clásico vegano buscando una experiencia delicada al paladar. ¿El secreto? Una bechamel triturada que convierte el relleno en una crema de setas finísima, sedosa y llena de matices. Es un plato perfecto para sorprender en una cena especial o simplemente para darte un capricho "green" de los buenos. ¡Vamos a los fogones!

INGREDIENTES
1 bote de pimientos del piquillo de buena calidad (unos 10-12 pimientos)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra
250g de seta ostra (pueden ser variadas champiñón, shiitake, boletus, etc.)
2 txalotas
1 puerro fino
500 ml de bebida de soja sin azúcar o de avena
45g de harina (unas 3 cucharadas)
45 ml de margarina vegetal
una pizca de nuez moscada
1/2 cebolla dulce
1 pimiento verde
6 tomates de pera maduros

PREPARACIÓN
    En una sartén amplia con un chorrito de AOVE, empieza pochando las 2 txalotas y el puerro  (todo muy picado). Cuando la verdura esté casi tierna, añade las setas picadas. Cocina a fuego medio-alto hasta que las setas se doren y no quede nada de agua en la sartén. Reserva. En un cazo, calienta la margarina y añade la harina. Tuesta un par de minutos removiendo siempre. Ve añadiendo la bebida vegetal poco a poco, sin dejar de batir con las varillas hasta que la mezcla espese y hierva, unos 10 minutos. Añade sal, pimienta, la nuez moscada y el sofrito de setas y verduras. Pasa la batidora de mano a máxima potencia hasta que obtengas una crema finísima, sin ningún tropezón. Deja que esta crema se enfríe totalmente antes rellenar los pimientos, así tendrá la consistencia perfecta y no se saldrá del pimiento una vez rellenado. Mientras enfría, preparamos la salsa. En una sartén, sofríe la cebolla y el pimiento. Cuando estén bien pochados añade el tomate de pera troceado. Deja cocinar a fuego lento unos 40 minutos. Tritura la salsa hasta que quede lisa y brillante. Si queda muy espesa, añade un poco del líquido del bote de los pimientos. Escurre bien los pimientos del piquillo. Con ayuda de una manga pastelera (o una cuchara pequeña), ve rellenando cada pimiento con la crema de setas. No los llenes hasta el borde para que puedas cerrarlos un poquito. Coloca los pimientos rellenos en una cazuela plana o fuente de horno sobre una base de la salsa de tomate que has preparado. Cubre con un poco más de salsa por encima. Dale un hervor suave de 5-8 minutos para que los sabores se abracen.
¡Buen provecho!

    📍Si quieres que la receta sea apta para celíacos, puedes sustituir la harina de trigo por maicena o un mix de harina sin gluten.

    📍Si algún pimiento se te rompe al rellenarlo, ¡no lo tires!. Tritúralo con un poco de nata vegetal y el líquido del bote que reservamos para crear una salsa de acompañamiento espectacular.

CARPACCIO DE "CORVINA" VEGETAL. EL ARTE DE ASAR EL MELÓN

     Cuando la fruta se transforma en un bocado marino sorprendente. Hoy, el melón blanco abandona su papel secundario como fruta de postre para convertirse en el protagonista absoluto de un entrante minimalista y sofisticado. Gracias a una técnica de asado controlado, logramos una textura elástica y translúcida que evoca la delicadeza de una corvina salvaje, creando un puente entre la huerta y el mar. Un plato elegante, vegano y con ese equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado y lo ácido. 

INGREDIENTES
1/2 melón piel de sapo 
3 cdas de aceite de oliva
1 pizca de sal
1 loncha de salmón vegano 
1 cda de alcaparras
2 cucharadas de alga nori en copos
4 nueces
2 limas
1 limón
Perejil fresco

PREPARACIÓN
    Pelamos el melón y retiramos las semillas. Cortamos el melón en lingotes o rectángulos de unos 2 cm. Precalentamos la freidora de aire 3 minutos a 200ºC. Colocamos los lomos de melón en la bandeja, pincelamos con aceite, añadimos una pizca de sal y asamos 10 minutos a 180º. (Si tu freidora no tiene resistencia arriba, dale la vuelta a mitad del tiempo). El melón debe estar tierno al tacto y los bordes deben empezar a verse translúcidos, pero no debe dorarse ni caramelizarse en exceso. Buscamos una textura nácar, no un asado dulce. Una vez fuera del horno, dejamos que los lingotes pierdan temperatura a temperatura ambiente durante 5 minutos. Después, introducimos en un tupper con el jugo de dos limas y el limón. Añadimos los copos de alga nori, lo llevamos a la nevera y dejamos macerar 3h. Este shock térmico detiene la cocción y compacta la fibra del melón, dándole esa mordida elástica similar a la de un pescado crudo. 
    Emplatamos: Con ayuda de un cuchillo de hoja fina muy afilado, cortamos los lingotes asados y fríos en láminas casi transparentes (estilo carpaccio). Dispón en un plato ondulando las láminas para darle volumen. Intercala con el salmón vegano entre los pliegues del melón. Reparte las alcaparras y las nueces. Ralla una lima por encima, añade un chorro de aceite de oliva virgen extra y decora con unas hojitas de perejil. 
¡Buen provecho!

📍Si quieres que el melón luzca exactamente como un lomo de pescado blanco, después de asarlo y antes de cortarlo, pincela los lomos con una gota de aceite suave. Esto le da un brillo satinado que, al cortarlo en láminas finas, crea ese efecto translúcido tan elegante. 

📍Para conseguir que el cuchillo rompa el melón sin destrozarlo, humedécelo ligeramente con aceite entre corte y corte, así deslizará como la seda. 

  
    📍No te cortes con las alcaparras o incluso añade un poco de agua de la conserva al aceite del aliño. Ese toque ácido-salado es el que "engaña" al paladar y lo lleva al terreno de los entrantes.