Si hay algo que he aprendido siguiendo a Jamie Oliver todos estos años, es que la cocina no tiene por qué ser complicada para ser espectacular. Él siempre dice que se trata de respetar el producto y dejar que los sabores frescos hablen por sí solos. Hoy adaptamos esa filosofía rústica a nuestra freidora de aire. Olvídate de salsas pesadas o natas, aquí el secreto es el calor intenso del aire, un buen aceite de oliva y ese contraste maravilloso entre el feta vegano en trozos y los tomates dulces. Esta versión aprovecha el calor de la pasta recién cocida para crear un plato vibrante, fresco y lleno de texturas.
INGREDIENTES
400g de tomates cherry maduros
2 dientes de ajo
1 guindilla roja fresca
6 aceitunas Kalamata
1/2 manojo de albahaca fresca
125g de queso feta vegano
300g de pasta seca
Vinagre de tinto
Sal
Pimienta negra
PREPARACIÓN
Parte los tomates por la mitad, pela los ajos y córtalos en rodajas finas, parte por la mitad la guindilla y haz rodajas retirando las semillas). Aplasta las aceitunas, retírales el hueso y trocéalas. Pon todo en la cubeta de la freidora de aire. Pica finos los tallos de la albahaca y échalos a la cubeta, reservando las hojas. Agrega dos cucharadas de aceite de oliva, 1/2 cda de vinagre de vino y una pizca de sal y pimienta negra, mezcla bien para que se impregnen todos los ingredientes. Rompe el feta en trozos, apílalos en la cubeta y cocina todo durante 15 minutos a 200ºC hasta que el tomate esté dorado y tierno. Mientras, cuece la pasta en agua hirviendo con sal según instrucciones indicadas en el envase. Con una espumadera, pasa la pasta directamente a la cubeta de la freidora de aire, añade casi todas las hojas de albahaca troceadas, mezcla bien y sazona al gusto.
¡Buen provecho!