Lo que más me gusta de esta receta no es solo lo brutal que sabe, sino cómo rompe con todos los prejuicios sobre el tofu. Hemos pasado de un ingrediente aburrido a unos huevos rotos veganos llenos de matices, texturas y ese toque gourmet que nos dan referentes como Carlo Cao o Jamie Oliver. Es el plato ideal para un brunch de fin de semana: es fresco, cremoso y tiene ese punch adictivo de la Shiracha. Una vez que muerdes esa hogaza crujiente con el toque del sésamo negro, ya no hay vuelta atrás.
INGREDIENTES
1 rebanada de pan de hogaza
1 diente de ajo
1 taza de perejil
1/2 taza de nueces
3 cucharadas de parmesano de anacardos
2 cdas de aceite de oliva virgen extra
1 bloque de tofu sedoso
1 cdita de cúrcuma
1 cdita de sal kala namak
1 yogur de soja
1 cda de Shiracha
Semillas de Sésamo negro
Hojas de rúcula
Vinagre de manzana
Aove
Sal
Grosellas frescas
PREPARACIÓN
Tritura las hojas de perejil con el ajo sin germen y las nueces. Ve añadiendo aove en hilo hasta que emulsione. Mezcla al final con parmesano para darle esa textura densa que protegerá el crujiente de tu pan. Corta la rebanada generosa de pan. No la tuestes sin más, pásala por la sartén con una gota de aceite hasta que esté dorada y firme. Escurre el tofu sedoso sobre papel absorbente. Trocéalo de forma irregular y pásalo por la sartén apenas un minuto. Añade una pizca de cúrcuma para el color y sal kala namak para ese aroma a huevo auténtico. Extiende una capa de pesto sobre la hogaza. Coloca el tofu encima y, con ayuda de un tenedor, rómpelo con cuidado sobre el verde del perejil. Corona con unos hilos de yogur con Shiracha para ese punto picante y ácido. Finalmente, espolvorea sésamo negro tostado para el toque crunch y visual que hará que tu tostada parezca de alta cocina. Lava las hojas de rúcula, añade aove, vinagre de manzana y grosellas. Acompaña la tostada con un poco de ensalada. ¡Buen provecho!
No hay comentarios:
Publicar un comentario