Hoy os traigo uno de esos platos que entran por los ojos. Es una explosión de color, asadas hasta alcanzar ese punto dulce y caramelizado, pero el verdadero secreto está en el aliño. Es vibrante, ácido y eleva el plato a otro nivel. ¿Lo mejor? Se cocina prácticamente solo en la freidora de aire.
INGREDIENTES
1 cebolla morada
1 berenjena pequeña
1 calabacín pequeño
1 tomate maduro
1 pizca de copos de guindilla seca
1 limón
1 cabeza de ajos
6 aceitunas Kalamata
100g de yogur de soja
3 ramas de menta fresca
3 ramas de perejil fresco
30g de queso feta vegano
Aove
Sal
PREPARACIÓN
Pela las cebollas y pártelas por la mitad junto al limón. Coloca en la cubeta de la freidora las cebollas y el limón con la cabeza de ajos entera sin pelar, y cocina 40´ a 200ºC hasta que todo esté bien tierno. A los 15´ retira el limón. Parte la berenjea y el calabacín por la mitad a lo largo, haz unos cortes en la piel en diagonal en ambos sentidos, ponlos con la piel hacia arriba en la cubeta de la freidora y cocina 30´a 200ºC hasta que se doren. Pon dos cucharadas de aceite de oliva en un bol, con ayuda de unas pinzas exprime el limón asado. Parte el tomate en dos y rállalo fino, desechando la piel. Añade los copos de guindilla, aplasta las aceitunas, deshuésalas y trocéalas, mezcla todo bien y sazonar al gusto. Echa la berenjena y el calabacín sobre el aliño, deshoja por encima la menta y el perejil y mezcla bien. Retira las cebollas de la freidora, separa los pétalos y échaselos por encima. Esparce queso feta vegano. Prepara la salsa, cuela el yogur, aplasta los ajos y mezcla. Sirve las verduras acompañadas de esta salsa. ¡Buen provecho!
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